PATRICIO REY Y SUS REDONDITOS DE RICOTA

INTERVALOEL DIARIO DEL ROCK
REGISTRO ARTISTICO

PATRICIO REY Y SUS REDONDITOS DE RICOTA

PorMar Martínez

Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota fue mucho más que un grupo de rock. A lo largo de veinticinco años construyó una obra, un sistema independiente y una comunidad cultural que modificaron profundamente la relación entre los músicos argentinos y su público. La historia comenzó en La Plata durante 1976, vinculada con la experiencia […]

Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota fue mucho más que un grupo de rock. A lo largo de veinticinco años construyó una obra, un sistema independiente y una comunidad cultural que modificaron profundamente la relación entre los músicos argentinos y su público.

La historia comenzó en La Plata durante 1976, vinculada con la experiencia comunitaria de La Cofradía de la Flor Solar. Los primeros Redondos no tenían una formación estable: eran músicos, actores, bailarinas, poetas, monologuistas y artesanos reunidos alrededor de un espectáculo colectivo. Las presentaciones incluían números teatrales, disfraces y los célebres buñuelos de ricota que terminaron dándole nombre al grupo.

“Patricio Rey” era un personaje imaginario, una autoridad inexistente detrás de la cual se ocultaba la identidad colectiva. En el centro real del proyecto quedaron el Indio Solari como cantante y letrista, Skay Beilinson como guitarrista y compositor, y la Negra Poli como responsable de la organización. Rocambole creó las portadas, símbolos y afiches que ampliaron el universo de la banda más allá de la música.

Después de varios años dentro del circuito subterráneo, en 1985 publicaron de manera independiente Gulp!. Un año más tarde apareció Oktubre, disco fundamental por su sonido oscuro, su imaginario revolucionario y una estética visual que se volvió inseparable de las canciones.

La formación más reconocida se completó con Semilla Bucciarelli en bajo, Walter Sidotti en batería y Sergio Dawi en saxofón. Con discos como Un baión para el ojo idiota, ¡Bang! ¡Bang!… Estás liquidado y La mosca y la sopa, el grupo abandonó progresivamente los espacios pequeños y comenzó a convocar multitudes.

El crecimiento no modificó su estrategia central. Los Redondos mantuvieron el control sobre sus discos, recitales, entradas y comunicación. Rechazaron contratos con grandes compañías, evitaron la exposición televisiva y construyeron su popularidad mediante los conciertos, el intercambio entre seguidores y la circulación física de los álbumes.

En abril de 1991, la detención y posterior muerte de Walter Bulacio después de un recital en Obras expuso la violencia policial que rodeaba los espectáculos juveniles. El caso se convirtió en una marca dolorosa dentro de la historia de la banda y del rock argentino.

Durante los años noventa, sus recitales se transformaron en desplazamientos multitudinarios hacia distintas ciudades. Las llamadas “misas ricoteras” mezclaron celebración, pertenencia, resistencia y una escala cada vez más difícil de administrar. El público ya no asistía solamente a escuchar canciones: viajaba para reconocerse como parte de una comunidad.

La discografía se completó con el trabajo doble Lobo suelto, cordero atado, Luzbelito, Último bondi a Finisterre y Momo sampler. En sus últimos álbumes, la banda incorporó samplers y sonidos electrónicos sin abandonar la tensión entre la guitarra de Skay y la escritura del Indio.

El último recital ocurrió el 4 de agosto de 2001 en Córdoba. Las diferencias internas entre Solari, Skay y Poli terminaron provocando una separación que nunca fue revertida. Rock.com.ar

Los Redondos recibieron el Premio Konex de Platino en 2005 como uno de los grupos de rock más destacados de la década anterior. Su catálogo comprende diez discos de estudio si los dos volúmenes de Lobo suelto, cordero atado se cuentan separadamente. Fundación Konex

Su verdadera dimensión, sin embargo, no puede medirse solamente en discos o convocatorias. Los Redondos demostraron que una banda podía producir su obra, establecer sus propias reglas y alcanzar una dimensión popular sin entregar el control de su identidad.

No ingresaron al centro de la industria: levantaron otro centro a su alrededor.

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