Ilustración artificial
Sin darme cuenta quedé sangrando. Por momentos caminé.En otros, me animé a correr. Las huellas quedaban atrás.Una detrás de otra. Había demasiados murciélagos. Escuchaba sus movimientos por encima de mi cabeza.Me aturdían. Seguí caminando. Transpiraba.Me faltaba el aire. Me habían retenido atada a unos fierros en una fábrica abandonada. Las cadenas habían dejado marcas en […]

Sin darme cuenta quedé sangrando.
Por momentos caminé.
En otros, me animé a correr.
Las huellas quedaban atrás.
Una detrás de otra.
Había demasiados murciélagos.
Escuchaba sus movimientos por encima de mi cabeza.
Me aturdían.
Seguí caminando.
Transpiraba.
Me faltaba el aire.
Me habían retenido atada a unos fierros en una fábrica abandonada. Las cadenas habían dejado marcas en mis muñecas.
No quería gritar.
Solo quería decir no.
Desgarraste mi vestido.
Me lastimaste.
Me expusiste.
Obligaste a otros a narrar mi propia historia.
Esa tarde vi la puerta.
Escapé.
Me habían robado hasta el agua. Mi piel había adquirido un tono grisáceo.
Afuera estaban los Ford oliva.
Corrí.
Corrí como nunca.
Tus gritos seguían detrás.
Tu dedo me señalaba.
Enjambres de abejas oscurecían mi relato.
Imitaban mis pasos.
Mis movimientos.
Mis formas de decir.
Me perseguían.
Su sonido electrizante me agobiaba.
Tus manos quisieron tomar como propia la tierra.
Esa tierra eran mis hermanos.
Las abejas querían confundirme.
Enajenarme.
Empatía oscura.
Necesitaba salir.
No me gustaba la arena movediza.
Tampoco los murciélagos.
Mucho menos los enjambres.
Miré hacia abajo.
Tierra.
Quería tocarla.
Sentir su textura.
Meter los dedos.
Reconocer sus pliegues.
Mis manos todavía podían hacer algo.
Buscar una cuerda.
Rasguearla.
Dejar que la caja resonara.
Apoyar los dedos sobre el diapasón.
Dialogar con la madera.
Usar las manos.
No quería golpear las cuerdas.
Quería decir.
Acariciar.
Estar.
Escuchar.
Las cadenas que me habían sostenido en aquella fábrica terminaron de cortarse.
Abrí la boca.
Esta vez salió un sonido.
No pienso callar.
Quiero que los brotes crezcan.
Que atraviesen la tierra.
