Acá estoy
Soy un trozo de espacios que se fueron reconstruyendo. Las dudas. Las broncas. La desolación. Esa inseguridad que señala y te hace dudar. El misterio, el amor, la sensibilidad, escoltas del tiempo, piezas y detenimiento surgen en mí. No sé si volver a los libros. A los viejos cassettes que tiré a la basura creyendo […]

Soy un trozo de espacios que se fueron reconstruyendo.
Las dudas.
Las broncas.
La desolación.
Esa inseguridad que señala y te hace dudar.
El misterio, el amor, la sensibilidad, escoltas del tiempo, piezas y detenimiento surgen en mí.
No sé si volver a los libros.
A los viejos cassettes que tiré a la basura creyendo que estorbaban y que, todavía hoy, me arrepiento de haber tirado.
El ruido de alrededor me agobia tanto.
Ese primor que los sistemas quieren hacer de mí me incomoda.
Me molesta.
Me degrada.
En mis errores de sintaxis está mi magia.
Esa perfección que anhelamos nos está robando el agua, el aire, la creatividad.
Soy una biblioteca de recuerdos.
De miles de libros que he leído.
No puedo comulgar con esto que me imponen.
Editoriales.
Empresarios.
Políticos.
Me dicen dónde debo poner una coma para tomar aire, manifestar lo que siento.
Es mi pausa.
Democratización tecnológica.
Un espacio para decir:
estoy vivo.
Somos pedacitos de granos de tierra que llevamos en nuestro ADN tanta cultura.
Renazco en Haroldo.
Brillo con Cortázar.
Creo en la literatura que rompe principios
y modifica convicciones.
Acá estoy.
