ABRIL OXALDE: EL ARTE TAMBIÉN TIENE FILO

INTERVALOEL DIARIO DEL ROCK
Diagonales

ABRIL OXALDE: EL ARTE TAMBIÉN TIENE FILO

PorMar Martínez

En “Puñal (Ángel de la debilidad)”, Abril Oxalde se acerca a una pregunta incómoda: cuánto puede entregarse una persona a la necesidad de crear antes de comenzar a lastimarse. La canción, grabada junto con Santina Avendaño, adelanta el próximo trabajo de una artista que encuentra fuerza allí donde otros solamente señalarían fragilidad. Hay deseos que […]

En “Puñal (Ángel de la debilidad)”, Abril Oxalde se acerca a una pregunta incómoda: cuánto puede entregarse una persona a la necesidad de crear antes de comenzar a lastimarse. La canción, grabada junto con Santina Avendaño, adelanta el próximo trabajo de una artista que encuentra fuerza allí donde otros solamente señalarían fragilidad.

Hay deseos que sostienen el cuerpo.

Lo levantan de la cama, lo acercan a un piano y mantienen las manos sobre las teclas cuando la habitación ya se quedó sin luz. Permiten atravesar las horas, soportar la duda y regresar una vez más a aquello que todavía no encontró su forma.

Pero el mismo deseo puede empujarnos demasiado lejos.

La espalda se endurece. Los dedos repiten un movimiento que ya comenzó a doler. Una taza queda fría junto al instrumento. Afuera empieza otro día y nadie dentro de la habitación parece haberlo advertido.

Sobre esa tensión trabaja Abril Oxalde en “Puñal (Ángel de la debilidad)”, su nuevo sencillo grabado junto con Santina Avendaño.

La canción no presenta el arte como una fuerza salvadora e inofensiva. Crear puede ofrecer un lugar donde permanecer, pero también puede convertirse en una exigencia capaz de avanzar sobre el descanso, los vínculos y el propio cuerpo.

El título reúne esa contradicción.

Un ángel puede cuidar.

Un puñal entra en la carne.

Entre ambas imágenes aparece la debilidad, no como una falla que deba ocultarse, sino como el punto donde una persona descubre hasta dónde puede continuar sin quebrarse.

LA FRAGILIDAD NO RETROCEDE

Compositora, pianista y cantante de la provincia de Buenos Aires, Oxalde viene desarrollando una obra donde conviven el rock alternativo, la canción de autor, la exploración sonora y una escritura de fuerte carga poética.

“Puñal” adelanta su próximo trabajo y prolonga el camino abierto por el EP Mariposa Libadora de Sombras y su primer álbum, Esto. No se trata solamente de una continuidad musical. En esos títulos ya aparece una manera de mirar: la transformación, la oscuridad y la necesidad de señalar aquello que se encuentra demasiado cerca como para distinguirlo con facilidad.

Su música no convierte la fragilidad en una decoración sensible. La deja entrar y escucha qué modifica.

La voz no permanece afuera de la herida.

Se acerca.

En ese gesto aparece una forma particular de intensidad. Oxalde no necesita endurecer la canción para demostrar fuerza. Tampoco busca resolver la contradicción entre el deseo de crear y el daño que puede producir esa entrega.

Permanece dentro de ella.

LAS MANOS SOBRE EL PIANO

En Tumé hay un piano que nadie consigue afinar por completo.

Algunas teclas bajan con facilidad. Otras necesitan el peso entero de un dedo. La madera está marcada cerca de los bordes y, cuando el invierno entra por debajo de la puerta, el instrumento devuelve un sonido distinto.

Una mujer se sienta frente a él.

Toca una nota.

Espera.

Después vuelve a tocarla, como si necesitara comprobar si el sonido cambió o si fue su cuerpo el que ya no consiguió escucharlo de la misma manera.

En Tumé sabemos que las herramientas guardan algo de las manos que las utilizan. El mango de una pala conserva el desgaste de los dedos. Una máquina de coser aprende el ritmo de quien baja su pedal. Un piano registra la insistencia.

Pero ninguna herramienta sabe cuándo debemos detenernos.

Esa decisión pertenece al cuerpo.

“Puñal (Ángel de la debilidad)” parece entrar en ese instante: cuando crear todavía sostiene, pero ya comienza a hundir su filo. Cuando aquello que permite respirar también reclama una parte demasiado grande de quien lo hace.

La canción no ofrece una respuesta tranquilizadora.

Plantea la pregunta y permanece junto a ella.

UNA OBRA QUE PIDE SER ESCUCHADA

Abril Oxalde forma parte de una nueva escena argentina que no acepta la separación rígida entre canción, experimentación y rock. Su obra puede trabajar con la introspección sin perder intensidad y acercarse a la poesía sin convertir cada palabra en ornamento.

Allí aparece una identidad que merece una escucha más detenida.

No alcanza con ubicarla dentro del rock alternativo ni con presentar “Puñal” como el anticipo de un próximo disco. Quedan por explorar su relación con el piano, la transformación de sus imágenes, la tensión entre vulnerabilidad y fuerza, y la manera en que el cuerpo ingresa en su escritura.

Esta breve no pretende cerrar esa lectura.

La abre.

Próximamente, Intervalo realizará un análisis especial sobre el trabajo de Abril Oxalde. Nos acercaremos a sus canciones desde la mirada de Tumé: escuchando los objetos, las manos y las zonas donde una obra deja de ser solamente sonido para convertirse en una forma de atravesar el mundo.

Por ahora queda una imagen.

La habitación comienza a aclararse.

La taza sigue junto al piano.

Una mano permanece suspendida sobre las teclas.

Todavía no sabemos si va a tocar otra nota o si, por primera vez en muchas horas, se permitirá descansar.

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