El Sacerdote
Texto perteneciente al mundo narrativo de TUMÉ, inspirado en una canción de Vox Dei. Una forma de recordar la obra de Ricardo Soulé, desde el respeto, la admiración y todo aquello que una canción puede dejar en nosotros: El cordón de mi zapato izquierdo. Sé que es ese zapato porque llevo en la muñeca el […]

Texto perteneciente al mundo narrativo de TUMÉ, inspirado en una canción de Vox Dei.
Una forma de recordar la obra de Ricardo Soulé, desde el respeto, la admiración y todo aquello que una canción puede dejar en nosotros:
El cordón de mi zapato izquierdo.
Sé que es ese zapato porque llevo en la muñeca el reloj que me regalaron.
El cordón del lado de adentro tiene la punta gastada. Cuando lo miro desde arriba, se ve la mitad marrón. Debajo aparece una superficie blanca que todavía lo sostiene.
Ahí está.
Marrón arriba.
Blanco abajo.
Lo aprieto entre los dedos.
Hay capas.
El reloj sigue en mi muñeca.
Podría cambiar el cordón. Sacarlo de los ojales. Comprar otro. Tirarlo a la basura.
Quedaría dentro de una bolsa. Después iría al basural.
La superficie blanca seguiría ahí. El marrón que no termina de completarse también.
El cordón no se corta.
Sobrevive.
La noche anterior soñé con el color azul.
Un cielo enorme.
Mis ojos no alcanzaban a medir su espesor.
Bajaba la vista.
Estaba la orilla.
El río la gasta. Las piedritas la ensucian. Los colores cambian. Los matices también.
Alguien respira a mi lado.
Siento frío.
Desde otra vertiente llega un olor agrio y dulce.
La campana de la iglesia se escucha a lo lejos.
La orilla permanece.
Miro otra vez hacia abajo.
El poliéster todavía sostiene el zapato.
Levanto la muñeca.
El reloj sigue andando.
Arriba del zapato tengo una herida. Me corté con el borde de una cómoda.
Una mariposa se apoya en mi mano derecha.
Saco el teléfono.
Antes de encontrar la cámara, baja las alas.
Dejo el teléfono.
Intento sostenerla con la otra mano.
Se me escapa entre los dedos.
Cae cerca del zapato.
Intenta levantar vuelo, pero gira sobre su propio eje.
Su ala izquierda está lastimada.
La herida vuelve a arder.
Ahora lo sé.
