MARCELO PIÑEYRO

INTERVALOEL DIARIO DEL ROCK
REGISTRO ARTISTICO

MARCELO PIÑEYRO

PorMar Martínez

Nacimiento: 5 de marzo de 1953Origen: Ciudad de Buenos AiresOficio: director, guionista y productor cinematográficoFormación: cine en la Universidad Nacional de La PlataDebut como director: Tango feroz: la leyenda de TanguitoPelículas fundamentales: Caballos salvajes, Cenizas del paraíso, Plata quemada, Kamchatka, El método y Las viudas de los juevesSerie: El Reino, creada junto con Claudia PiñeiroReconocimientos: […]

Nacimiento: 5 de marzo de 1953
Origen: Ciudad de Buenos Aires
Oficio: director, guionista y productor cinematográfico
Formación: cine en la Universidad Nacional de La Plata
Debut como director: Tango feroz: la leyenda de Tanguito
Películas fundamentales: Caballos salvajes, Cenizas del paraíso, Plata quemada, Kamchatka, El método y Las viudas de los jueves
Serie: El Reino, creada junto con Claudia Piñeiro
Reconocimientos: tres premios Goya, Premio Sur y Premio Retrospectiva del Festival de Málaga.

En las películas de Marcelo Piñeyro siempre existe un momento en que alguien deja de obedecer. Un joven rechaza el futuro que otros prepararon para él. Dos desconocidos escapan por una ruta. Una familia intenta sobrevivir escondida detrás de un juego. Un grupo de aspirantes a un empleo descubre que la competencia ha destruido cualquier forma de confianza. La rebelión puede tener el volumen de una canción o producirse en completo silencio, pero siempre modifica el cuerpo de quien la atraviesa.

Piñeyro nació en Buenos Aires en 1953 y estudió cine en la Universidad Nacional de La Plata. Durante su adolescencia pedía en los cines afiches y restos de películas. Tenía un proyector mudo de 16 milímetros y cortaba fragmentos de 35 para poder mirar los fotogramas detenidos. Antes de dirigir, el cine ya era para él una materia física: rollos, imágenes y luz atravesando una máquina.

En 1980 fundó junto con Luis Puenzo la productora Cinemanía. Fue productor ejecutivo de La historia oficial, estrenada en 1985, cuando la sociedad argentina todavía comenzaba a comprender la dimensión de los crímenes cometidos durante la dictadura. La película ganó el Oscar y el Globo de Oro, pero su rodaje estuvo atravesado por amenazas y por la incertidumbre propia de una democracia todavía frágil.

Recién en 1993 dirigió su primer largometraje. Tango feroz: la leyenda de Tanguito tomó la figura del músico José Alberto Iglesias para construir una historia de amor, juventud y resistencia. La película fue discutida por sus libertades históricas, pero alcanzó algo que excedía la reconstrucción biográfica: capturó una sensación de rebeldía juvenil.

La respuesta fue inmediata. Más de un millón y medio de espectadores regresaron al cine argentino para encontrarse con Tanguito, Mariana y una banda de sonido que recuperaba canciones fundamentales del rock nacional. Piñeyro reconocería después que el espíritu de la película estaba unido a sus propios veinte años. Era, según su definición, una autobiografía apócrifa: los hechos no pertenecían a su vida, pero sí su energía, sus deseos y sus conflictos.

Esa misma energía reapareció en Caballos salvajes. Allí, un hombre mayor y un joven se lanzan a la ruta después de un asalto desesperado. La huida se convierte en una forma de recuperar la dignidad frente a un sistema financiero y social que los había reducido a la impotencia.

Con Cenizas del paraíso, Piñeyro desplazó su mirada hacia la Justicia y las redes del poder. En Plata quemada, adaptación de la novela de Ricardo Piglia, trabajó sobre el deseo, la violencia y la lealtad entre dos delincuentes perseguidos. En Kamchatka, la dictadura fue observada desde la percepción de un niño que todavía no puede comprender por qué su familia debe esconderse.

Aunque pertenecen a géneros diferentes, esas películas comparten una pregunta: ¿qué hace una persona cuando las instituciones destinadas a protegerla se convierten en una amenaza?

En España dirigió El método, adaptación de la obra teatral de Jordi Galceran. Siete candidatos compiten por un puesto dentro de una empresa mientras son sometidos a un mecanismo de selección que destruye progresivamente cualquier solidaridad. El guion, escrito junto con Mateo Gil, recibió el premio Goya a la mejor adaptación.

Años después regresó a la Argentina con Las viudas de los jueves, una radiografía del derrumbe oculto detrás de la prosperidad de un barrio cerrado. La seguridad, el dinero y la apariencia familiar se revelaban incapaces de contener la violencia acumulada dentro de ese mundo.

En El Reino, serie creada con Claudia Piñeiro, llevó su investigación sobre el poder hacia el cruce entre política y religión. La ficción no cuestiona la fe de los creyentes, sino el mecanismo que utiliza esa fe como herramienta de manipulación y conquista.

Marcelo Piñeyro construyó un cine popular sin renunciar al conflicto. Sus películas pueden convocar multitudes, sostener una aventura o trabajar con el suspenso, pero nunca abandonan la pregunta política que las atraviesa.

Quién manda.

Quién obedece.

Y qué ocurre en el instante preciso en que alguien decide no hacerlo más.

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