SILVIA ARCIDIACONO
Oficio: traductora e investigadora periodísticaFormación: traductora pública y literaria de inglés por la Universidad del Salvador y la City University de LondresEspecialidad: música y géneroPeriodismo: coautora de la sección Una que sepamos todas en TélamLibro fundamental: Al taco. Historia del rock argentino hecho por mujeres (1954-1999), junto con Carolina Santos y Gabriela Cei. Traducir no […]

Oficio: traductora e investigadora periodística
Formación: traductora pública y literaria de inglés por la Universidad del Salvador y la City University de Londres
Especialidad: música y género
Periodismo: coautora de la sección Una que sepamos todas en Télam
Libro fundamental: Al taco. Historia del rock argentino hecho por mujeres (1954-1999), junto con Carolina Santos y Gabriela Cei.
Traducir no consiste únicamente en trasladar palabras de un idioma a otro. También implica reconocer una voz, comprender el mundo del que proviene y encontrar la forma de hacerla audible en un territorio diferente. Silvia Arcidiacono llevó esa sensibilidad hacia la investigación musical: escuchar aquello que había quedado lejos, disperso o directamente fuera de la historia conocida.
Es traductora pública y literaria de inglés, formada en la Universidad del Salvador y en la City University de Londres. Su trabajo como investigadora periodística se concentra en el cruce entre música y género. Esa doble formación le permitió acceder a bibliografía, testimonios y archivos internacionales, pero también observar de qué manera las categorías utilizadas para contar la música pueden esconder desigualdades.
Una de esas categorías es “female-fronted”, utilizada para reunir bandas de metal por el solo hecho de tener una mujer al frente. Arcidiacono señaló la contradicción: mientras los grupos integrados por varones son clasificados según su sonido, sus letras o sus procedimientos musicales, las bandas encabezadas por mujeres pueden quedar reunidas dentro de una misma etiqueta sin importar cuánto se diferencien entre sí. La clasificación deja entonces de explicar la música y comienza a reducirla.
Su tarea como traductora también produjo encuentros concretos. Colaboró, por ejemplo, en la traducción de una entrevista con Sparkle Moore, pionera estadounidense del rockabilly. Allí, el idioma dejó de ser una frontera y se convirtió en un puente entre las primeras mujeres del rock internacional y una investigación argentina interesada en recuperar sus recorridos.
Junto con Carolina Santos escribió para Télam la sección Una que sepamos todas, dedicada a reconstruir historias de mujeres de la música. Sus artículos abordaron artistas, trabajadoras, compositoras y escenas que no siempre habían recibido una atención equivalente a su importancia. Entre esos trabajos aparece la recuperación de las DJ argentinas y de su participación en el desarrollo local de la música electrónica.
El proyecto central de su recorrido es Al taco. Historia del rock argentino hecho por mujeres (1954-1999). Durante más de seis años, Arcidiacono, Santos y Gabriela Cei entrevistaron artistas, consultaron archivos y reconstruyeron una genealogía que abarca desde la llegada del rock and roll al país hasta el cierre del siglo XX.
El libro demuestra que no existió una única manera de ser mujer dentro del rock. Hubo cantantes melódicas que se acercaron al nuevo ritmo en los años cincuenta, compositoras acústicas, instrumentistas, músicas del under, pioneras del punk y del metal, artistas populares y creadoras experimentales. También hubo fotógrafas, periodistas, técnicas y públicos femeninos que participaron en la construcción de esa cultura.
Arcidiacono propone observar no solamente los obstáculos, sino la magnitud de aquello que las artistas consiguieron hacer. El objetivo no es presentar una historia formada únicamente por exclusiones. Es recuperar la épica de quienes compusieron, tocaron, grabaron y crearon espacios incluso cuando la industria y la crítica no estaban preparadas para reconocerlas.
Esa recuperación modifica también el presente. Cuando una música joven encuentra antecedentes, deja de sentirse como una excepción. Descubre que antes existieron otras búsquedas, otras rebeldías y otras manos sosteniendo los instrumentos.
Silvia Arcidiacono trabaja sobre esa transmisión. Traduce idiomas, pero también épocas. Acerca voces que parecían lejanas y devuelve continuidad a una historia fragmentada. Porque una voz no desaparece solamente cuando deja de sonar. También puede desaparecer cuando nadie encuentra las palabras necesarias para volver a contarla.
