PEDRO AZNAR

INTERVALOEL DIARIO DEL ROCK
REGISTRO ARTISTICO

PEDRO AZNAR

PorMar Martínez

Nacimiento: 23 de julio de 1959Origen: Liniers, Buenos AiresOficio: cantante, compositor, multiinstrumentista, arreglador, productor y poetaInstrumentos principales: bajo, guitarra, piano, percusión y vozGéneros: rock, jazz, folclore y música latinoamericanaBandas fundamentales: Madre Atómica, Alas, Serú Girán y Pat Metheny Group Pedro Aznar pertenece a esa clase infrecuente de músicos capaces de modificar una canción sin romperla. […]

Nacimiento: 23 de julio de 1959
Origen: Liniers, Buenos Aires
Oficio: cantante, compositor, multiinstrumentista, arreglador, productor y poeta
Instrumentos principales: bajo, guitarra, piano, percusión y voz
Géneros: rock, jazz, folclore y música latinoamericana
Bandas fundamentales: Madre Atómica, Alas, Serú Girán y Pat Metheny Group

Pedro Aznar pertenece a esa clase infrecuente de músicos capaces de modificar una canción sin romperla. Puede cambiar su respiración, trasladarla hacia otro paisaje y descubrir una emoción que parecía escondida. Su obra se construyó alrededor de esa capacidad: escuchar antes de intervenir.

Nació en el barrio porteño de Liniers en 1959. Estudió guitarra clásica desde niño y, durante su adolescencia, comenzó a recorrer una escena argentina en plena transformación. Pasó por Madre Atómica, Alas, Pastoral y los proyectos de Raúl Porchetto antes de convertirse, con menos de veinte años, en uno de los fundadores de Serú Girán.

Junto a Charly García, David Lebón y Oscar Moro formó una de las bandas centrales del rock argentino. Entre 1978 y 1982, Serú Girán articuló complejidad musical, sensibilidad popular y una lectura crítica de la vida durante la dictadura. Aznar aportó el sonido del bajo sin trastes, los arreglos vocales y una comprensión armónica que amplió el lenguaje del grupo.

En 1982 dejó la banda y viajó a Estados Unidos para estudiar en Berklee. Poco después se incorporó al Pat Metheny Group. Allí atravesó una experiencia poco habitual para un músico argentino de su generación: integrarse a una formación internacional de jazz contemporáneo sin abandonar las músicas de América Latina. Con el grupo participó en grabaciones premiadas con varios Grammy, entre ellas First Circle y Letter from Home.

Ese recorrido no lo convirtió en un músico separado de su territorio. Por el contrario, su obra solista comenzó a reunir aquello que parecía disperso: rock, jazz, folclore argentino, música brasileña, poesía y canción latinoamericana. En sus discos pueden convivir Atahualpa Yupanqui, Violeta Parra, Chabuca Granda, Milton Nascimento, los Beatles, Sting, Radiohead, Charly García, Gustavo Cerati y Luis Alberto Spinetta.

Aznar no aborda esas canciones como piezas destinadas a exhibir virtuosismo. Las estudia, reconoce su estructura y luego encuentra una puerta de entrada personal. Su voz —precisa, amplia y vulnerable— funciona como un instrumento capaz de sostener tanto la delicadeza como el desgarro.

También construyó una extensa obra junto a otros artistas. Grabó con Charly García los proyectos Tango y Tango 4; compartió discos y escenarios con David Lebón; colaboró con Mercedes Sosa, Joan Manuel Serrat, Roger Waters, Shakira y Gustavo Cerati. Compuso música para cine, teatro y danza, escribió poesía y participó como instrumentista, arreglador y productor en algunas de las grabaciones más importantes de la música argentina. Su trayectoria supera los cincuenta discos entre trabajos solistas, bandas, colaboraciones y registros en vivo. Fundación Konex

Después de la muerte de Spinetta, reunió a miles de personas en Puentes amarillos, un concierto construido no como una demostración de destreza, sino como un acto de amor y memoria. Allí volvió a aparecer el rasgo que atraviesa toda su obra: interpretar también es cuidar.

En canciones como “El faro de los ahogados”, Aznar no se coloca en el lugar del salvador. No promete terminar con la noche ni cruzar el mar por quien todavía permanece en el agua. Su voz ofrece algo más humano: una luz encendida y un sitio hacia el cual avanzar.

Pedro Aznar hizo del conocimiento musical una forma de sensibilidad. Puede comprender la arquitectura completa de una obra y, al mismo tiempo, escuchar el temblor más pequeño de una palabra. Quizás por eso sus interpretaciones no parecen versiones. Parecen canciones que, después de mucho tiempo, finalmente encontraron otra parte de sí mismas.

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