Andrés Calamaro
Andrés Calamaro ocupa un lugar singular en la música argentina: pertenece a distintas épocas al mismo tiempo. Fue una pieza decisiva de Los Abuelos de la Nada, encabezó la expansión iberoamericana de Los Rodríguez y construyó después una obra solista atravesada por el rock, el tango, la canción romántica y una escritura confesional llevada hasta […]

Andrés Calamaro ocupa un lugar singular en la música argentina: pertenece a distintas épocas al mismo tiempo. Fue una pieza decisiva de Los Abuelos de la Nada, encabezó la expansión iberoamericana de Los Rodríguez y construyó después una obra solista atravesada por el rock, el tango, la canción romántica y una escritura confesional llevada hasta el límite.
Su primer gran reconocimiento llegó durante los años ochenta como tecladista, cantante y compositor de Los Abuelos de la Nada. Allí escribió clásicos como “Sin gamulán”, “Mil horas” y “Costumbres argentinas”. Su incorporación acercó a la banda al pop y la nueva ola, pero también reveló una capacidad poco frecuente: la de crear canciones inmediatamente populares sin abandonar una identidad autoral. Rock.com.ar
Después de varios discos solistas y colaboraciones con músicos como Charly García, Calamaro se instaló en España. En 1991 fundó Los Rodríguez junto con Ariel Rot, Julián Infante y Germán Vilella. El grupo reunió la tradición del rock argentino con el sonido de la escena española y produjo canciones como “Sin documentos”, “Dulce condena”, “Mucho mejor” y “Para no olvidar”. Su éxito convirtió a Calamaro en una figura central del rock en español a ambos lados del Atlántico. Rock.com.ar
La disolución de Los Rodríguez abrió su etapa solista más influyente. Alta suciedad consolidó su popularidad con “Flaca”, “Loco”, “Crímenes perfectos” y “Media Verónica”. Dos años después apareció Honestidad brutal, una extensa obra construida alrededor del amor, la separación, el deseo y la intemperie emocional. Allí están “Paloma”, “Los aviones”, “Te quiero igual” y “Cuando te conocí”.
En 2000 llevó su productividad hasta un extremo con El salmón: cinco discos y más de cien canciones. Aquella desmesura convirtió la grabación en una forma de vida y el estudio en una suerte de diario personal. Después vendrían años de aislamiento, regreso a los escenarios y exploraciones del tango, el bolero y la canción latinoamericana.
La escritura de Calamaro se alimenta de la contradicción. Puede ser íntima y multitudinaria, sofisticada y directa, sentimental y provocadora. Sus letras transforman aeropuertos, hoteles, madrugadas, derrotas amorosas y excesos en materiales de una autobiografía fragmentada. No narra su vida para explicarla: la convierte en canción antes de que pueda ordenarse.
Reconocido con el Premio Konex de Platino como autor y compositor de rock en 2005, su trayectoria reúne más de veinte discos y algunas de las composiciones más difundidas de la música argentina contemporánea. Fundación Konex
Andrés Calamaro escribió para sobrevivir a sus propias etapas. Por eso sus canciones no funcionan únicamente como recuerdos personales: también forman parte de la memoria sentimental de varias generaciones.
